Psyvisha

 En una sociedad donde las personas tienen prohibido sentir se cocinó una enfermedad fatal. Las personas no podían hablar de sus sentimientos, no podían llorar ni reaccionar, por lo que sus cuerpos eran sometidos a un gran estrés y presión, tanta que ya sus cuerpos no lo podían soportar y les tocó evolucionar.

Cuando el tormento internó rebasaba lo tolerable, el cuerpo comenzaba a exteriorizar el malestar emocional. Los científicos al notar los efectos en la salud mental de su población empeoraba,  crearon una vacuna que adormecia las emociones, pero hubo una falla.

Al principio funcionaba muy bien, los ciudadanos se deshicieron de los obstáculos de sentir y se dedicaban solo a ser útiles, hasta que lo que dormía se manifestó de manera física.

Los primeros efectos fueron moretones por todo el cuerpo sin razón, dolores agudos de cabeza, problemas estomacales y llagas en la garganta, como si lo que han callado los estuviera lastimando. Esto lo calmaban con pastillas, un alivio fugaz.

La siguiente etapa fueron inesperados ataques de rabia, los sentimientos tanto tiempo adormecidos salían de forma violenta como crisis de llanto y comportamientos salvajes. Su mente quedó nublada por todo lo que no se les permitió sentir.

La última etapa era el abandono de esa intensidad, se quedaban inmóviles con la vista perdida, sin fuerzas, incapaces de hablar, ni pensar, se convirtieron en cascarones vacíos que en sus últimas semanas eran consumidos por espasmos de dolor insufribles hasta que... El dolor se acabó. Ya sea por la enfermedad o porque eran eliminados porque... ¿De qué sirve unas fallas? Los sentimientos siempre nos incapacitaron, que volvieran solo creaba cargas inútiles.



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